Movilidad social y oportunidades

La decisión que transformó su trabajo y el orgullo de sus hijos

Ximena Jaramillo empezó con una frase sencilla: “no sé cómo lo voy a hacer, pero voy a estudiar”.

Durante varios años su vida estuvo centrada en el sostenimiento de su hogar. Dedicada a sus dos hijos, asumió trabajos operativos y domésticos para apoyar económicamente a su familia. Estudiar parecía una posibilidad distante en medio de las jornadas largas y el cansancio acumulado.

Pero cuando conoció la oportunidad de acceder a una beca de Comfama para formarse en Cesde como Auxiliar Administrativo, decidió intentarlo.

Volver al aula después de varios años fue un reto. Más que los contenidos técnicos, el desafío estaba en recuperar la confianza. Con el avance del proceso formativo, esa seguridad empezó a construirse desde el conocimiento aplicado, el acompañamiento docente y un entorno diverso: madres jóvenes, adultos mayores y estudiantes recién graduados del colegio. Generaciones distintas aprendiendo juntas. Allí, la técnica comenzó a encontrarse con el humanismo.

Cuando llegó el momento de la práctica profesional, Ximena ingresó al equipo de gestión de información del Hospital San Vicente Fundación. Los miedos volvieron: “yo venía de coger una escoba, de ser operaria… y ahora iba a pasar registros ante la junta directiva de un hospital”.  La transformación no fue únicamente laboral, fue una nueva forma de verse a sí misma y de proyectarse. “Allá entró una Ximena y salió otra”, afirma.

En casa, el cambio también fue evidente. Sus hijos, de cinco y siete años, comenzaron a decir en el colegio: “Mi mamá ya no trabaja haciendo aseo. Mi mamá trabaja en un hospital”. Hubo estabilidad económica, confianza emocional y un nuevo referente en el hogar.

Ximena Jaramillo frente al Hospital San Vicente Fundación
“Yo venía de coger una escoba, de ser operaria… y ahora iba a pasar registros ante la junta directiva de un hospital”.

Becas que abren posibilidades reales

La historia de Ximena hace parte de una apuesta más amplia por la movilidad social. Las Becas Cesde–Comfama no son solo un apoyo financiero; son una estrategia para facilitar el acceso a formación pertinente y acelerar transiciones hacia el empleo formal.

En 2025, estas becas beneficiaron a más de 7 mil personas, con una participación significativa del 65% de mujeres.

La movilidad social no ocurre únicamente cuando alguien consigue empleo. Ocurre cuando una persona amplía sus capacidades, fortalece su red profesional y encuentra un camino sostenible para proyectar su vida.

Aprender a programar también fue aprender a creer en mí.

Cuando Ana María Rentería comenzó a estudiar Desarrollo de Software, la idea de trabajar en tecnología todavía parecía lejana.

Tenía una hija pequeña, que apenas iba a cumplir un año, y una rutina marcada por las responsabilidades familiares y la búsqueda constante de estabilidad. Como muchas jóvenes madres, su principal preocupación era encontrar oportunidades que le permitieran construir un futuro distinto para ella y para su hija.

Ese camino comenzó cuando llegó a la Fundación Juanfe, una organización que acompaña a madres jóvenes en procesos de formación y desarrollo de proyectos de vida. Allí conoció la posibilidad de formarse en Desarrollo de Software a través de la alianza con Cesde.

Descubrir una vocación

Durante la formación, Ana María comenzó a construir aplicaciones, resolver problemas de programación y entender cómo el código podía convertirse en una herramienta para crear soluciones reales.  El momento que marcó ese descubrimiento llegó durante su práctica profesional, cuando tuvo la oportunidad de desarrollar un aplicativo que respondía a necesidades concretas de gestión.  "

Ahí fue donde dije: esto es lo mío", recordó Ana María.

Diseñar funcionalidades, escribir líneas de código y ver cómo las soluciones comenzaban a funcionar fue, al mismo tiempo, desafiante y revelador. Por primera vez pudo verse a sí misma en un rol profesional dentro del mundo tecnológico.

Una oportunidad laboral en el lugar que transformó su vida

Poco tiempo después de terminar su proceso formativo, Ana María comenzó a trabajar en la misma institución que había acompañado su proceso: la Fundación Juanfe.

Hoy se desempeña en el área tecnológica, donde participa en el desarrollo de aplicaciones y soluciones digitales que apoyan los procesos internos de la organización. Trabajar allí tiene un significado especial para ella.

"Es muy bonito poder trabajar en un lugar que transformó mi vida. Ahora puedo aportar desde lo que aprendí y seguir creciendo profesionalmente mientras ayudo a que otras mujeres también encuentren oportunidades", afirmó Ana María.

La estabilidad laboral también trajo cambios importantes en su entorno familiar. Hoy puede proyectar con mayor tranquilidad el futuro de su hija y continuar fortaleciendo su formación en tecnología.

Educación que genera movilidad social

En 2025, más de 500 jóvenes madres se formaron a través de esta alianza, ampliando sus oportunidades de empleo y construyendo nuevos caminos para sus proyectos de vida.

Detrás de esta cifra hay algo más profundo que un indicador de empleabilidad: hay hogares que recuperan estabilidad, hay mujeres que descubren nuevas capacidades y hay hijos que crecen viendo que estudiar también puede cambiar el rumbo de una vida.