El modelo educativo Cesde

Donde la formación se
encuentra con la oportunidad

Cuando una empresa abre sus puertas a un grupo de aprendices, algo empieza a moverse más allá de la operación.

No es solo un proceso de selección ni un cronograma académico. Es el inicio de una relación en la que formación y empresa dejan de caminar por separado. En Cesde, esa relación tiene nombre: Grupos Empresariales.

La estrategia surgió del diálogo con el sector productivo. Las organizaciones necesitaban talento técnico alineado con su realidad operativa y mayor conexión entre formación y desempeño en el cargo; los estudiantes, una ruta clara hacia el mundo laboral. Así se consolidó un modelo en el que empresa y Cesde planean perfiles, tiempos y acompañamiento desde la captación hasta la práctica o vinculación.

129
grupos empresariales
activos durante 2025
514
empresas vinculadas
al modelo
3.069
estudiantes
beneficiados

Sectores con mayor participación: servicios, retail, logística, áreas administrativas e industria.

Más que una relación tradicional, se trata de una articulación estratégica que permite planificar el flujo de talento según las necesidades reales de cada organización.

Formar talento pertinente es impulsar productividad y movilidad social al mismo tiempo.

El impacto no se mide solo en cifras. Integrar al aprendiz al entorno organizacional desde etapas tempranas fortalece la transferencia de conocimiento y permite que su aporte evolucione dentro de los equipos de trabajo.

Alejandra Manchego Larrea, tecnóloga administrativa del equipo de selección en EPM, lo resume así:

“Una persona cuando ingresa a la empresa cambia su vida, cambia la manera en que ve la parte académica y laboral, y también cambia la vida de su familia”.

Grupos Empresariales materializa el enfoque Técnica + Humanismo: competencias técnicas ajustadas al cargo y habilidades humanas que inciden en permanencia, cultura organizacional y calidad del servicio. Cuando empresa y formación avanzan juntas, el impacto es compartido: Crecen las organizaciones, avanzan las personas, se fortalece el tejido social.

Cuando la primera oportunidad transforma una trayectoria

Ingresar a una empresa como aprendiz no es únicamente asumir un rol operativo.

Ingresar a una empresa como aprendiz no es únicamente asumir un rol operativo. Es el primer contacto con la dinámica real del mundo laboral y la oportunidad de poner en práctica lo aprendido.

Para Angie Vanessa Cataño Arboleda, practicante del programa Técnico Laboral en Auxiliar Administrativo de EPM, la experiencia ha significado adaptación y crecimiento dentro del entorno empresarial. La llegada de un aprendiz no solo implica aprender procesos establecidos; también aporta nuevas miradas que dinamizan los equipos.

“Apostar por el nuevo talento no es solo llenar una  vacante, es sembrar innovación y gratitud en el corazón de la empresa”.

Angie Vanessa Cataño Arboleda
Practicante Auxiliar Administrativo en EPM

En muchos casos, ese aporte se refleja en lo práctico. Como explica Angie, “muchos traemos herramientas o trucos tecnológicos que terminan optimizando tareas que antes tomaban el doble de tiempo”.

La integración se construye con el acompañamiento de líderes y compañeros que facilitan la adaptación a la cultura organizacional y permiten asumir responsabilidades reales desde etapas tempranas.

Más allá de las habilidades técnicas, el diferencial está en la actitud. “Aportamos una curiosidad sin prejuicios y unas ganas enormes de demostrar lo que valemos. No venimos solo por el sueldo, venimos por la oportunidad”.

La práctica deja de ser solo un requisito académico y se convierte en una experiencia que consolida aprendizaje y proyección profesional.